La Cruz de Santiago.
La Cruz de Santiago es una cruz latina simulando una espada,
con forma de flor de lis en la empuñadura y en los brazos. Su forma tiene
origen en la época de las Cruzadas, cuando los caballeros llevaban pequeñas
cruces con la parte inferior afilada para clavarlas en el suelo y realizar sus
devociones diarias.
Las tres flores de lis representan el honor sin mancha,
refiriéndose al apóstol de Santiago.
En el Camino de Santiago lo más común es verla en forma de
pin en las mochilas o en las gorras de los peregrinos.
La viera.
La vieira o Concha de Santiago es tal vez uno de los
símbolos más representativos del Camino de Santiago. La historia cuenta que a los peregrinos que
terminaban el Camino de Santiago se les entregaba un pergamino y se les
colocaba sobre su capa y sombrero una vieira en señal de distinción
honorífica. Este símbolo era irrefutable,
ya que en esa época estaba prohibida la venta de conchas.
No obstante, al tiempo comenzaron a venderse las conchas en
distintos tamaños y materiales como recuerdos o souvenir, por lo que en la
actualidad se puede ver en casi todos los peregrinos.
El bordón o bastón.
Antiguamente de madera, era usado como ayuda para caminar,
cuidar las rodillas y protegerse de los animales que se encontraban en la ruta.
Una tradición relacionada con este símbolo consiste en
realizar una raya horizontal, en el bordón de madera, por cada etapa realizada.
Es especialmente curioso apreciar los bordones de aquellos que, próximos a
Santiago de Compostela, han partido desde Francia…ver que cada línea representa
el esfuerzo de varias horas o de un día de camino es de total admiración. En algunos casos los peregrinos también van
tallando el nombre de las etapas encima de la línea.
La calabaza.
Antiguamente ante la inexistencia de cantimploras, se
utilizaba la calabaza como un utensilio ligero, práctico y económico para
transportar agua. Se solía atar al bordón. Esta tradición ya se está perdiendo.
La flecha amarilla.
Es el símbolo más característico del Camino de Santiago hoy en día.
La flecha amarilla es la acompañante fiel de todo el trayecto, la que te
indica por donde deben seguir tus pasos.
Para sorpresa de muchos, el origen de la flecha amarilla
tiene nombre y apellido: Elías
Valiña, padre de la parroquia de O Cebreiro. En los años 70, el Padre Valiña, comenzó a señalizar el Camino de Santiago, y tramo a tramo,
fue marcando con flechas amarillas la ruta desde los Pirineos hasta Santiago. Después de esta ardua
labor, publicó en los años 80 la primera guía sobre el Camino. Lo curioso es que el color
amarillo no fue una elección meditada, sino que tuvo su origen por ser la
pintura que le regalaron unos obreros que estaban pintando las líneas
de las carreteras de la zona, que por aquel entonces eran de color amarillo.





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