Quizás, una de las cosas que más llenan del Camino de Santiago es la gente que allí se encuentra, tanto peregrinos como trabajadores de los supermercados, de los albergues, camareros e incluso los ciudadanos de los pueblos. Todos y cada uno de ellos miran por ti para que tu peregrinación sea lo más confortable y cómoda posible.
Desde la primera etapa donde te incorporas al camino, empiezas a hacer amigos, a conocer a otros peregrinos, que como tú, quieren llegar a Santiago. Aunque no los conozcas de nada, desde el primer día que los ves, te ofrecen agua o incluso el desayuno, si ven que te falta. Es importante decir que también te ofrecen una sonrisa, una mano para seguir adelante, una frase de apoyo o simplemente un "Buen Camino", lo que te da fuerzas para seguir caminando.
Al llegar a los pueblos, también se hacen multitud de amistades: con los otros peregrinos de tu albergue, con los dueños del mismo, con las personas mayores que se encuentran sentadas fuera de su casa para ver el trajín de peregrinos de un lado a otro... Recuerdo que cuando llegué a un pueblo, concretamente a Palas de Rei, me encontré con una persona mayor sentada en el banco de un parque y comenzó a hablar con nosotros y estuvimos casi una hora hablando con él de diversos temas. Nos dio su apoyo y nos recomendó sitios donde comer, donde descansar y donde dormir.
Sinceramente, uno de los mayores apoyos del camino es la gente, ya que todo el mundo quiere que tu estancia en el camino sea lo mejor posible, por lo que dan lo mejor de ellos mismos para conseguirlo. Esta idea es muy importante tenerla en cuenta, ya que no importa si vas solo al Camino, porque todo el mundo te va a arropar y te va a acompañar para que disfrutes y, como he dicho antes, la peregrinación sea algo inolvidable.
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